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martes, diciembre 03, 2013

El Cambio de Siglas y de Escudo no es lo mismo que el cambio del Camino, en el fondo siempre recordaremos el club de la casa de pinos…




Cada uno sabe cuando llega su maestría, y es cuando se comienza a caminar, y te das cuenta de tu soledad ante tremendas decisiones que te ofrecen las bifurcaciones de la vida, pero ante ellas siempre consultarás a tus afectos cercanos diferentes puntos de vista, e inmediatamente el silencio invadirá tu rededor, la realidad pura, solo, nuevamente¡¡ Y decidirás, ¿sobre qué?, sobre que se construye y se ha construido la decisión a tomar ¿ante el pasado?, si, tal vez, montones de recuerdos, viajes imborrables, afectos compartidos, grandes enseñanzas, desilusiones y alegrías invaden tu mente, pero lo mas importante es que en ese mismo punto al pie de los dos caminos,  dirás ¡¡debe haber un futuro¡¡ y este debe ser la nueva meta, lleno de esperanzas, donde siempre las páginas nuevas tienen ese sabor de la intriga, pero con la confianza de haber elegido el buen libro.

Hoy he decidido honrar mi pasado, pero con vista al presente y al futuro en un gran camino a construir, con decisión, con firmeza y confianza, la confianza que me dieron los que cuando volteé a ver sobre mis espaldas allí estaban, la legión, esperando mi paso, y entendí que todo lo que tiene que suceder sucede, de golpe, todo junto y sin aviso.

Pedí señales? Si, las pedí, y me la dieron inmediatamente, pedí una segunda señal, y si¡¡ los grandes Kami del destino me volvieron a dar,  pedí ver las bajas, y me dijeron, serán solo los que alguna vez ayudaste...si… siempre sucede así… ¡no te aflijas, escuché..., ¡el trabajo es para ti, no para ellos¡¡¡ me dijo el Kami, el guardián más cercano, y fue entonces que no me afligí, me acordé de los que me señalaron que no lo hiciera, y me di cuenta que no pensaban en mi, sino en lo que perdían Ellos, y me decidí…. di el gran PASO… ahora… a Caminar y seguir construyendo hasta el final del camino… pero por el bien de mi legión…

OSSU
Feliz Navidad y próspero año Nuevo¡¡

Eiken Hamasaki

domingo, mayo 19, 2013

Viviendo la mística de Sierra de la Ventana


Ya no es ni será como aquellos cursos de karate en los años 60, pero este lugar reúne las condiciones para generar la mística de una aventura enriquecedora, para comprender los valores del espíritu como en las prácticas de aquellas épocas.

Fue por ello que decidí realizarlo en las antiguas instalaciones del predio casi oculto de la Asociación Cristiana de Jóvenes, envueltas por viejos cerros del terciario, que crean un micro clima envidiable de un pueblo maravilloso, lejos de los cómodos pisos de madera flotante y modernos de goma, que buscan los practicantes en estos nuevos tiempos.

Me permito narrarles además la gran foto de todo un complejo en donde mas fotos color sepia cuelgan de las paredes en su antiguo salón, recuerdos de un ayer, no tan lejano en su legado, mi atención en imágenes de Pancho y Rabito, dos perros Collies que han sabido ganarse el querer de antaño, mientras siguen presentes hoy sus sucesores de raza callejera, que  anónimos mueven sus colas manifestando su alegría corriendo delante de nuestras filas en entrenamiento, como anfitriones en los caminos de un pueblo silencioso.

La mágica imagen de la escalera de un inmenso jardín hacia el campo de Crópogo,  juego del que nunca oí hablar en mi vida, el viejo chalet antiguo cubierto en nieve que en algún invierno pasado cayera con la nitidez que otorgara una vieja máquina de foto de época.

Salir de aquel salón para que nos envuelva una gran arboleda de viejos pinos y sus misteriosos senderos, en laberintos que conducen a rincones de ensueño, los aromas que el aire transporta y embriagarnos en su diferente composición de plantas y flores, en extenso parque.

Mas allá… un puente colgante que al cruzar deja observar el serpentear del arrollo milenario, con sus dique en piedras naturales, y el arrullo de sus aguas cristalinas en natural Feng Shui.










 Pero quiero detenerme en lo que llamamos el Dojo.

Seis ventanas hechas en vieja madera ya hinchadas, y paredes limpias que apoyan sobre un viejo y gastado mosaico granítico, su techo en tinglado de viejas chapas acanaladas y su doble puerta crujiente en la mitad del espacio para invadir su ambiente. Nada más austero para desarrollar nuestra disciplina como monjes de antaño.

Temprano aquel ambiente bajo las reglas protocolares del karate Do, comenzamos nuestras prácticas purificadoras, buscando el contínuo sudor en nuestro cuerpo, demostrando estar vivos “aquí y ahora”.

Como contra partida entre lo antiguo y lo moderno, “el cielo y el fuego”, una Piscina! climatizada, y su chorro de agua cual jacuzzi, genera su demoníaca atracción a vencer entre los 1000 Ghiaku Zuki diarios a realizar…

Ellos limpian y entrenan en el dojo, esperan que el grupo se consolide, aprenden la convivencia, respetan, se forman, saludan, y comienza la intensidad de la práctica  sostenida, firme, sus cuerpos dilatan músculos y arterias, los movimientos rítmicos y amplios, la exhalación y el kiai, retumba en sus rincones llenando con regocijo el ambiente creado.

A fuera, a veces el sol, a veces la lluvia, y la sensación de que nada y todo importa, transpirar mientras consumimos tiempo es nuestra naturaleza.

El Seiza y el Dojo Kun cotidiano antes del descanso ganado.











“Mi Rincón” debajo de los árboles y a la orilla, dos reposeras en la pequeña playita del cristalino arrollo, el estar increíble, y con los sonidos de la naturaleza, allí, en quieta meditación, invita a las musas inspiradoras que aparecen y desaparecen, divertidas, para entretenerme en  querer atrapar las ideas reveladoras del ser… nuestras mentes se tornan mas amplias y nos dispone a toda la verdad de nuestra forma de ser, la magia de poder escribir este relato como testimonio, y crear la próxima clase.



Buscar en el jardín de pinos el que plantáramos el año anterior, y no reconocerlo, ver uno casi famélico y otro robusto y elegir el último por pícara conveniencia, pequeño auto engaño que no molesta a nadie… solo déjalo ser, decimos…. a este y al otro.



“El desafío”, “la Ventana”, llegar a la cumbre del cerro mas alto de la zona en tranquilo paso, con el cansancio acumulado por los días de entrenamiento,  “el camino de los Mirmidones” de  antaño, animando a los no acostumbrados a sentirse cabras, entre turistas retrazados, sentarnos en su hueco allí en la cima, sentir el silbido del viento al mirar la gran pradera de una inmensa región, entender que no debe ser posible que haya hambre en nuestra tierra.

La riesgosa bajada y el merecido descanso, pensando que además más karate nos espera para sumar conocimiento en el esfuerzo.






Los Almuerzos y las cenas de Camaradería, las tardes en la placentera agua climatizada,  reconfortante a nuestros músculos que alivia para estar listos para el próximo desafío.









El rincón del “Fogón”, su calor y su hipnotizante serpentear de llamas como en los comienzos de los tiempos, la alegría de compartir la noche estrellada y su fresca, los infaltables cuentos y las estrepitosas carcajadas en complicidad de todos.

Pero hay tristeza también, no solo alegría, y es en la partida… interminables abrazos… y todos a sus quehaceres cotidianos nuevamente… dejando atrás los momentos compartidos de darse animo los unos a los otros con la satisfacción de haberlo logrado, mi mirada sobre ellos con orgullo contenido, y con la esperanza de encontrarlos a todos nuevamente el año próximo con renovado espíritu, para seguir en esta maravillosa filosofía de ser…

Gracias por estar y amar lo que amamos!

OSS¡¡

Eiken Hamasaki 

domingo, marzo 03, 2013

Mi Último Refugio y el Camino con mi Maestro


Volví de la provincia a mi querida y nunca bien amada Buenos Aires, y vivía lejos de Samurai y mas lejos aun por mi economía estudiantil, así que intenté ir a Karate Club de Carlos Prina, e intenté verlo a Sergio Ulloa porque lo consideraba el mas técnico de todos los Argentinos…, pero nada de eso ocurrió, luego de un tiempo, comencé a trabajar un una empresa de renombrada marca japonesa, con dueños japoneses, muy afamada, me lleva mi primo Jorge, pues me daba tiempo para estudiar en aquella época, 1980.

Allí, con otro compañero de trabajo trato de incursionar antes que nada, en otra escuela de Karate, la del profesor Takeshi Miagui, después de ver una clase me pareció lo más tradicional después de Samurai.

El primer intento: el maestro no estaba y nos volvimos. El segundo intento, día sábado, lluvia torrencial, estábamos en moto y con Julio mi compañero nos quedamos en su casa viendo películas en Beta Max (toda una novedad para la época...)

El lunes siguiente en el trabajo ya había llevado nuevamente el bolso porque decidimos no fallar ese día nuevamente, la tercera es la vencida le dije…, pero algo ocurrió sorpresivamente…

El ascensor se abre y sale de el Sensei Inoue¡¡¡, lo veo pasar por delante de la oficina de administración, y va directo a hablar con el dueño de la empresa, Murase San.

-¿Lo viste?- me dice Julio.
-¡Si!- le respondo.
-Bueno espéralo cuando salga y háblale¡¡-

Nervios y escalofrío de timidez, habían pasado muchos años del último torneo Argentino, muchos de la última vez que fuera a Concordia.
Lo espero en el pasillo, y al verlo lo saludo -¡¡Oss Sensei¡¡-
Me mira, y trata de recordar...

-¡¡Que hace vos aquí?¡¡
-Trabajo aquí Sensei¡¡-
-¡¡Que bien¡¡ venga a practicar¡¡-
-¡Oss¡¡-
-¡Salgo a las 6, Sensei¡¡-
-ok, a las 7 espero¡-
-¡Oss¡ estaré allí¡¡¡-

Desde ese reencuentro toda mi vida se construyó, de casa al trabajo, y del trabajo a Samurai, y nuevamente a casa. Sentí como si una fuerza poderosa obstaculizara el camino que estaba por tomar, y lo enderezara hasta ese lugar, esa hora, ese día, ese instante ¡¡feliz¡¡ de encontrar el enlace nuevamente, de unir constelaciones de vida…. Además, con tanta exactitud, pues lo económico ya no era impedimento, tenia empleo¡¡.

Al llegar y entrar todas la caras voltearon hacia mi, con signo de interrogación, e inmediatamente comenzaron a probarme distintas graduaciones, ya era un competidor consumado, nada mas que fuera de estado, pero enseguida supe que estaba en SAMURAI, y su ambiente de gran fricción, donde los egos flotaban en su aire, fue así que tuve que exponer el mío, para obtener respeto, pero después de las contiendas siempre mi mayor cordialidad, el grupo era muy exclusivo, y su fama de pertenecer no era tarea fácil…, pero supe ganarme la confianza de mis compañero y construí las grandes amistades de hoy.

Han Pasado 33 años, desde que pisara aquel ambiente ideal…

¿lo pinté? SI, varias veces, los kohai escapaban porque sabían que les ocuparía otro fin de semana más¡¡. -¿de qué color?- ni Sensei lo sabría, en su sorpresa solo nos decía -¡¡me gusta¡¡- o -¡¡no me gusta!!- y a pintarlo otra vez.

Levante su piso, lo hicimos mas que flotante, pusimos gomas en sus tirantes con la ayuda de los kohais de aquella época, antirruidos, para que no se quejara Pericles, y otra semana santa en Samurai.

Pero más allá de eso, y mi espíritu en su nombre, como narrara un compañero de Uruguay, -Viví sus gritos a reunión,  múltiples kiai, kihon, y el kata que nunca hicimos, kumites, golpes, nombres, apellidos,  gestos; los tuyos y los míos, hacer la mejor técnica para que Sensei lo notara, la alegría de lograrla y su  reto por no hacerla, cansancio, olores, salivar por la ventana y el sonido  del Shinai en nuestras cabezas para corregir el repugnante hecho. -¡¡Danieee¡¡ makiwara¡¡- y nudillos sangrantes otra vez.

Espiar por el pasillo para saber si estaba, tertulia de vestuario y continuar transpirando pensando en decidir si podría aguantar otra clase más. Ir a entrenar en soledad…, subir la oscura escalera, empujar su vieja y crujiente puerta de hierro, con el temor de que tal vez el espíritu de Michihisa me recibiera, y el honor de portar su llave…

No tuve el tiempo de despedirme como corresponde, pero fue y será siempre en mi corazón “El ambiente Ideal de crecimiento interior de jóvenes que creímos en otra forma de vivir”

OSS!!
Samurai





domingo, octubre 14, 2012

Caminar desde la NADA


“Bullying” (¿por qué?)

¡Si¡ sumergido en mi, en el ida y vuelta, que es lo que provoco? sabiendo sin saber?.-
Serán los vértices que no domino?, seré muy lindo que lastimo?, seré muy feo y no coincido?, seré omnipotente o muy sumiso?, pero aparezco en lugares donde no me desean y no me gusta estar donde nadie va, será mi castigo ser quien soy?, ¿que habrá en  mi naturaleza?.- Ya se¡¡ será la falta de éxito de mis padres, ellos tienen la culpa¡¡ SI¡ me obligan a lugares donde no pertenezco¡¡ ok buscare de ir y encontrar amigos mas humildes,.-He¡¡¿Por que me dejan solo¡¡ ustedes también?.- Vengan Che¡¡no vine a mostrar lo que tengo ni hacer caridad, quiero solo que me acepten, OK, nadie escucha, estoy solo otra vez¡¡ me voy con los solos es lo mejor.¡¡-
Los solos no cuestionan¡. se esconden, no preguntan en las nubes no hay clases ni critican como visto,- solo piden un paquito, una chala o un raviol,  y todos juntos en neblinas Tal vez sea lo mejor.—

¿PERO QUE ES ESO QUE HACE?¡¡¡ que esta haciendo ¿señor?-
-¡KARATE¡¡ ¡ ven a mi lado aquí, acompáñame¡-
-No creo que pueda-
-Nadie sabe que sabe, el cuerpo despierta cuando lo pones en movimiento-
- Por qué debo respirar así?-
-Porque el oxigeno es rico en alimentos-
- Por qué empiezan a dolerme mis músculos?-
-Están adquiriendo nueva dimensión-
- Por qué debo buscar exactitud en estos movimientos?-
-Porque el arte es la manera de ser justo en las acciones-
- Por qué cuanto más practico siento estar más calmado?-
-Porque encuentras el punto de partida en tu interior-
- Por qué no puedo ya dejar de practicar?-
-Porque empiezas a comprender sin comprender-
- Por qué siento que cuanto más Practico menos se?
-Porque estas en el camino del todo y de nada¡-
- Por qué ya no me obsesiona obtener y pertenecer?-
-Porque comienzas a entender La Nada¡-
- Por qué me obsesiona seguir practicando?-
-Porque quieres comprender El Todo¡¡

Maestro ya han pasado muchos años, comprendí que el corazón debe ser como el agua, persistente a veces para ahuecar la piedra, y fluir para llenar los huecos y asi adaptándose a todas las circunstancias para encontrar el nivel de comprensión.-
Y que tomando el vacío como camino, entendí que el camino es el vacío.-
He encontrado en Mi, la fortaleza¡¡, entender que lo que debo y lo que quiero no es la misma cosa, para vivir en el desquicio entre las tormentas.-

OSS¡¡Sensei¡¡


Eiken Hamasaki

martes, julio 31, 2012

UNIR CONSTELACIONES - Capítulo IV


La visita

¡Che! ¿cuánta plata hay que reunir?, -la pregunta de rigor-. ¿Y si lo traemos en Ferry?, jaja!, Bueno, -dice Pedro-, yo me encargo del pasaje, ustedes se encargan de juntar para la estadía, ok? ¡No!, no es justo, -responde Tito-, lo pagamos entre todos, ¿está bien?, y nos ponemos a trabajar, ¡tenemos un mes!

Y así fue. En primer lugar, todos  se confeccionaron el Karategui, cual traje de recepción; Segundo, saber donde sería la práctica, y tercero organizar su estadía. Y comenzó el delirio: Meneguin había pintado al óleo un cuadro gigante de Sensei Itaya, como de 2 metros de alto por 1.50 de ancho más o menos, copiado de la foto tradicional del libro de técnicas del instituto Samurai provisto por Humeres, como artista que era, y por primera vez vi el Dojo Kun pintado, escrito, y el tigre del Shotokan con fondo rojo y sus negras líneas, todo un acontecimiento, fuimos a ver las pinturas a su casa ( particularmente yo que venía de una religión sintoísta, me pareció muy pomposo, pero así quedó ya que era lo único como retrato que teníamos de aquel su Maestro).

El Tigre como emblema nos impresionó, era de una atracción increíble, su pose, la expresión en su silueta solo por sus rayas, motivando el Ying y el Yang entre sus líneas y espacios vacíos, todos nos imaginábamos tenerlo alguna vez bordado en el karategui. Hoy en día se los tatúan en su propia piel cual yakuza vernáculo.

Finalmente se optó por pedir el salón central del colegio de Artes Visuales por su nombre y la comodidad de encontrarse en pleno centro de la ciudad para el sábado de tarde, y el Centro Español para el Domingo media mañana. Realizamos varios asados para la recaudación de los fondos,  reservamos su habitación de hotel, -no había buenos en aquella época-, recién se estaba construyendo el “Salto Grande”, y así fue que, -si la memoria no me falla-, el Hotel Colón fue el elegido, al lado del Departamento de Policía.

Ya todo estaba listo, la cantidad de practicantes había aumentado, éramos aproximadamente 20 alumnos, todos intrigados,  ni hablar nuestro reducido grupo organizador, nerviosos es poco decir, como a toda gran personalidad, queríamos darle lo mejor,  hasta discutir con que coche ir a buscarlo el sábado por la mañana al aeródromo “Pierrastegui”, por aquella época los vuelos del Avro, un turbohélice, no eran frecuentes, y el día tan esperado había llegado.

En las viejas épocas el informe de aterrizaje no era preciso,  siempre se demoraba, vaya uno a saber por qué, y cuando preguntábamos, las explicaciones desconcertaban aun más, así que ese día Sanabria y Humeres lo van a buscar, el aeródromo quedaba  lejos por lo menos 30 minutos de viaje, al llegar empezaron a preguntar si el vuelo había llegado y les contestan: ¡Hace rato Chamigo¡, -¡No!!!, -expresaron-, ¡entonces no vino!!!, ¡perdió el vuelo!, -o lo peor-  ¿Dónde se metió este Japonés?, -vociferaba Sanabria hasta que se dan vuelta y… el Maestro Inoue estaba tras de ellos, sentado en un tronco, con el bolso entre sus piernas esperando. Ambos, sin saber tanto el protocolo, se le acercan y lo saludan pidiendo las respectivas disculpas. Solo dijo: ¡¡¡Tarde!!!, como verán empezamos mal!!! Vestía un traje gris claro de solapas anchas, pantalón Oxford, botas y una polera clara, a la moda en aquellas época de los 70, el pelo bien corto, y su pronunciado mentón, a todos llamaba la atención su altura, pues para ser japonés era alto, 1.80 mts y 23 años de edad aproximadamente. Cuentan que solo mira a Pedro, poniendo sus cejas en “V” y fue suficiente, apretón de manos y se encaminan al auto de Sanabria, sin mediar palabra, 30 minutos de silencio, sin saber que pronunciar, el Maestro no manejaba el castellano.

Así fue que la presencia de El en la ciudad fuera novedosa para los que practicaban  algún arte marcial o tenían interés por el, todos estaban a la expectativa de ver a un verdadero practicante de karate en acción, y sobre todo venido del mismísimo Japón.

Lo alojan a Sensei en el hotel, y a seguir los preparativos con el grupo de practicantes para que nada fallara o faltase, repasábamos quien abriría el local, su limpieza, la disposición de los asientos, ya que mucha gente vendría a conocerlo, -entre ellos mi abuelo y traductor-, donde se cambiaria, donde seria el almuerzo, la cena, etc. Todos los detalles del caso, Pedro lo llevaría a almorzar y después lo dejaría en el hotel para que descanse, pero lamentablemente no fue así, el no estaba acostumbrado a dormir siesta como Sanabria y los demás del pueblo hasta las  cuatro de la tarde ¡Buenos Aires tiene otro ritmo! ¿No duermen siesta en Japón? vociferó Tito, y pregunta ¿Pedro, donde lo llevo?, ¡No se!, -dice Pedro-, pásalo a buscar y entreténlo…

Tito me pasa a buscar  y vamos al hotel, allí estaba con su traje gris. Se sienta en el lado del acompañante y partimos, en silencio. Después de dar la tradicional vuelta de la plaza principal, encaramos directo al San Carlos, a ver el Castillo, esperando que le gustara, pero entrando en la ruta, Sensei al parecer no se aguanta el silencio, toma un cassette de la guantera, venia de un país más adelantado tecnológicamente, así que cassette en mano, lo estrella contra el dial de la radio, (al parecer en Japón el dial es retráctil y deja paso al cassette) ¡¡¡NOOO!!! -grita Sanabria- ¡¡¡y a la Mierda el dial, jajajaaaa!!!, el Norman (nombre de modelo del pasa-cassette), lo tenia del otro lado del volante.

Es así que le saca el cassette de su mano y lo inserta en el Norman para que escuche “Los Cuatro Soles”, la música del gusto de Tito, y que yo detestaba, jajá ¡¡no podía parar de reírme!! Sensei que no sabia como pedir disculpas ¡¿no anda esute?! -pregunta Sensei-, y yo reía. La cara de Tito ¡¡¡de no creer!!!.

Bajamos en el castillo, había algunos tomando mate, y lo ven a El de traje a pleno sol, se dan todos vuelta a mirarlo, a mis 14 años no era orgullo lo que sentía, quería esconderme detrás del guarda barro del auto para pasar desapercibido, pero nada, seguíamos junto a EL sacando pecho, ¿Viejo esute?, Si, -respondo-, Muy viejo, mirando el castillo, y Sanabria me dice: ¡¡me hizo mierda la radio!!, jajaja me rio, Sensei me mira sin saber de que hablábamos y trato de morderme la lengua y aguantar... lo paseamos por el castillo, volvemos al auto después del recorrido y lo llevamos a la orilla del rió a ver los Saltos Chicos, caminaba por la arena y el  pedregullo, lo noté molesto, parece que cuidaba sus botas, ya había pasado una hora y todavía faltaban tres, donde mierda mas lo podíamos llevar?,  así es que empezamos a tirar piedras al río y ver quien hacia más cantidad de sapitos…jaja!, de pronto estábamos los tres haciendo lo mismo y eligiendo piedras chatas para mejorar los tiros jaja! En ocasiones es al día de hoy que recordamos con Sensei aquella tarde y nos reímos aún pasados los años.


Obviamente que el recorrido siguió por el Balneario viejo, donde naufragara mi carpeta de geografía, y el viejo puerto y la cancha del Libertad.

Volvimos al centro y la única confitería abierta se llamaba “Para Mi”, ó en su esquina de calle Buenos Aires “Lion D´or” donde ofrecían pizzas y cervezas, así que tomamos un café mientras lo seguíamos observando detenidamente, hasta llevarlo al hotel. Le dijimos que lo pasaba a buscar Humeres y nos fuimos, Sanabria seguía refunfuñando y probando que su radio funcionara, jajaja!.

Todos ya estábamos cambiados de karategui esperando su llegada, al entrar cual artista marcial, por los comentarios que habíamos hecho desde hacía un mes atrás,  todos caminaban detrás de El. -Pedro nos dice- ¡Vayan para el salón¡, y lo acompaña a cambiarse, la gente expectante trata de espiar, El con su Karategui impecable blanco entra , y todos admirados de verlo esperando alguna orden, nos ponemos en fila todos los practicantes, nadie había faltado, y Humeres lidera el Zeiza: por primera vez en el pueblo con un Maestro de verdad en el frente. Sensei Inoue toma su posición, nos hecha una mirada de soslayo antes de darnos la espalda y tomar su lugar, Pedro ordena a viva voz ¡¡¡Seiza!!!, el Maestro baja su figura y nosotros a la misma vez lo hacemos tras El, ¡¡¡Mokuso!!! -suena la segunda orden-, y cerramos nuestros ojos y calmamos nuestra respiración, la emoción me traiciona, y no puedo dejar de pensar lo que se ha logrado, nuestra primera acción de meditación, pienso el gran paso que estábamos dando, no solo en Concordia sino en la región, ¡¡¡ Mokuso Iame!!! me sorprende y abrimos los ojos y saludamos al Sensei, y comenzamos. Sanabria conduce la gimnasia de entrada en calor, mirando con expectativa si había alguna corrección de parte del Maestro, nada ocurría y termina su rutina. Humeres nos forma en fila para comenzar la práactica y de allí en más fue todo Kihon¡, por primera vez oímos su voz y su orden de ejecución de movimiento que tanto tiempo nos imagináramos, una gran alegría nos recorrió el cuerpo, ya que conocíamos todas las técnicas que pedía en idioma japonés, pues de esa forma nos obligamos nosotros practicarlas, seguramente con algún defecto, pero en general todos lo hacíamos en correcta unidad.

La práctica del Kihon duró aproximadamente una hora, pero cuando llegamos a las técnicas de keri waza (golpes con las piernas), empezamos a flaquear, en un momento Sensei empieza su despliegue, y nos muestra un yoko gueri kekomi!, wauhh¡¡¡ soberbio, recto, la lona de su pantalón suena como un shock y su talón queda suspendido en el aire a la altura de la cara de Humeres, nos mirábamos entre nosotros y la admiración ya estaba de manifiesto, ilusos que creíamos que el mejor yoko gueri lo hacía Sanabria en las prácticas, el despliegue de sus bases expandidas nos dejó sin aliento, su impacto en el giaku zuki y el kime!!! parecían rasgar su chaqueta,  estábamos ante un Maestro de verdad, hablábamos en voz baja y quedamos admirados por su condición de karateka.

Las 2 horas se nos fueron increíblemente rápido, pero altamente transpirados! Terminó, la gente presente aplaudió su clase y se sorprendieron cuando al terminar repetimos fuerte el Dojo Kun que leíamos del cuadro pintado y colgado frente a nosotros. La clase pasó a ser una exhibición, lo saludamos uno por uno, y nos retiramos. Notamos que le pide a Pedro que se quede porque le mostraría los detalles a corregirnos, aun no estábamos habituados a la verticalidad de la transmisión, intentamos quedarnos también, ávidos de absorber conocimiento, pero fue terminante, nos teníamos que ir, nuestro instructor debía corregir algunos detalles en la transmisión, los mayores lo llevarían a cenar, mi edad y mi bolsillo no permitían semejante gasto, así que solo me conformé con la espera de la práctica del Domingo a la mañana en el “Centro Español”, salón que si conocía por los bailes escolares de tarde llamados “vermouth”.

Enseguida anoté algunas cosas y palabras que Sensei Inoue pronunciaba, que no estaban en las figuras de libros editados generalmente en inglés, como Kakai ashi, Shigi Te, Todome.
   
El Domingo, allí estábamos nuevamente, luego del protocolo inicial y la entrada en calor, y repasamos detalles del día sábado, y comenzó la instrucción de Kata, alrrededor de cuarenta veces repetimos el Heian-Shodan, recién cuando se dió por satisfecho que lo habíamos entendido bien, nos explica el Heian-Nidan.

La clase siguió siendo intensa, pero lamentablemente terminó el tiempo de práctica, dejándonos en un halo de tristeza, y solo pensar en repetirlo era la solución para salir de ese estado, y así fue, una y otra vez, hasta formar la Asociación Entrerriana de Karate Shotokan.

Tomó su avión esa misma tarde-noche, dejándonos la huella a seguir para el resto de nuestras vidas…






Continuará…

martes, julio 24, 2012

UNIR CONSTELACIONES - Capítulo III


La usina fue el lugar donde mas tiempo pudimos estar, a pesar de la gran incomodidad del piso, sin ventanas, sin duchas pero con un gran amor a la práctica, donde amigos y conocidos se acercaban a ver que era el Karate o mejor dicho como lo practicábamos.

Cada tanto, alguien se paraba en la puerta y preguntaba si se podía integrar, así fue que dejamos de ser cinco personas, pero la rotación era constante, allí nos siguieron los hermanos Pérez (Jorge Pérez es hoy otro instructor histórico de aquella lucha en Paraná, Entre Ríos), Daniel Flores, Mazoletti  “lobito” para los amigos,  Meneguin (que fuera años después Director de la secundaria Artes Visuales. Los que mas recuerdo de aquella primera etapa, .- pero como en las películas, empezaron las rivalidades por algún motivo, escuelas escondidas de supuestas artes marciales empezaron a pulular por ósmosis, influenciada por la serie televisiva Kung-Fu, y a cuestionarnos, ¡¡a nosotros¡¡ que éramos el legado de Samurai en Concordia, si, así y todo habían practicantes de otras pseudo artes marciales, que nos veían en esa usina abandonada, y el comentario, que éramos unos chantas y que nuestro profesor no podía enseñarnos porque era un cinturón verde, en cambio ellos tenían 7mos y 9nos Danes.

Recuerdo que uno de esos instructores decía que era 3er Dan de Aikido (para que tengan una idea el Sensei Kurata era 3er Dan en aquella época), 4to Dan de Karate (Sensei Inoue era 2do Dan) y 2do Dan de Judo (Oscar Stractico Campeón Argentino), sumaba todos los Danes y entonces ostentaba el 9no Dan, ¡¡me quería matar¡¡ escuchar eso¡¡, y lo que enseñaba, por Dios, un compañero de colegio practicaba con ellos y utilizaban ropa negra, yo le decía “ven con nosotros, ese es un chanta”, típica competencia adolescente, y empezábamos con las comparaciones técnicas en los recreos del colegio. Un día, este estilo de arte marcial, hace una exhibición en el Círculo Italiano, Sanabria, “Lobito” Mazoletti y Ruiz Díaz van a ver lo que hacían; en un momento después de demostrar técnicas combinadas (un desastre), pasan a realizar roturas, y al tocar la viga de madera en una prueba de acercamiento, antes del impacto en el brazo de un practicante, esta hace un crujido, ¡¡¡está preparada¡¡, gritan Mazoletti y Sanabria, la gente se empieza a poner nerviosa porque obvio eran parientes y amigos de los exhibidores, me cuentan que se acercan a las otras maderas después de la demostración y las ven preparadas con una espiga para que sea mas fácil la rotura, obvio esto ofuscó a los de la exhibición, y terminó con insultos, la rivalidad había comenzado.

Al otro día fue el gran comentario en la práctica y Humeres nos reta: “¡¡para que hacen eso? es peor¡¡”, y al no saber que contestar, Sanabria responde: “nosotros tratamos de hacer un Karate serio y divulgarlo y esta gente enseña esa truchada engañando a la gente y a sus practicantes por el desconocimiento que hay de las artes marciales, les muestra un camino fácil engañando de que eso es Arte Marcial, y no es así¡¡”, yo solo escuchaba presenciando la discusión, y pasamos a practicar una vez terminados los distintos conceptos sobre el caso. Yo estaba en un todo de acuerdo con Tito, al otro día en el colegio, mi compañero que practicaba ese estilo, me increpa de lo maleducado que fueron mis amigos de práctica, diciendo que estuvo re mal lo que hicieron, a lo cual respondí:  “Mirá Coronel, lo malo es engañar de esa forma al público con maderas preparadas”, y se calló, no me habló mas de karate. En el transcurso del año dejó su práctica, pero tampoco quiso empezar con nosotros.

Unos días después aparece una persona en la puerta y pide hablar con el instructor. Sanabria se da cuenta (era uno de los discípulos integrantes de aquella exhibición), y no deja que Humeres se involucre. -¿Quiere hablar con el instructor?-, Sanabria le dice: “Yo soy el instructor¡¡”, y empiezan una discusión que termina con un desafío y duelo de Kumite en la playa Los Sauces, al siguiente día. No pude asistir, pero esta fue la narración de los presentes: Sanabria va acompañado con Mazoletti y Ruiz Diaz, y se encuentran con el contrincante,  el que se parara en la puerta de nuestra Usina y su maestro. Luego de un intercambio de ofensas, Mazoletti se cansa y los invita definitivamente a pelear, y le da tal paliza al contrincante que pide por favor arriba del capot del 4L de Sanabria, que no le pegue por favor, mientras Tito trataba de que no le abollen el capot! Jajaja, allí dicen que fue el fin de la discusión y de aquella escuela. Lobito hacia cuatro meses que practicaba con nosotros y su contrincante era cinturón Negro…

Corrió como reguero de pólvora, chusmerio de pueblo chico, pero increíblemente  aumenta la inscripción de practicantes en nuestro grupo.
Humeres y Sanabria toman una decisión que cambiará y afirmará el camino de la escuela Shotokan en la ciudad y en nuestras vidas en forma definitiva y sin más cuestionamientos.
 
“La gran decisión”: Traer al maestro de Pedro a Nuestra ciudad. Pedro nos indica que el quería conocernos, y comenzamos todos los preparativos para la gran visita y  prueba de nuestro verdadero nivel de práctica.

Continuará…
Técnicas de Kizami Tsuki y Uraken. Maehamasaki Sensei e Instructor Rafael Peña
Explicación de algunos conceptos clave sobre el kata Basai Dai, a cargo de Maehamasaki Sensei, durante una práctica en Seiken Karate Dojo.
Reseña de "La curación interior"

¿Cómo hacer para evitar o anticipar las enfermedades?
¿Cómo curamos una enfermedad en curso?
¿Cómo aliviamos una enfermedad “incurable”?
¿Cómo ayudamos a todas las terapéuticas que nos aplican?

Pacientes y médicos hacen lo que pueden frente a síntomas, a menudo desconcertantes. Con frecuencia, se sienten inermes ante la enfermedad, pues desconocen el proceso que les permitiría activar los mecanismos de curación natural. ¿Cómo activar los cambios internos necesarios para lograr el equilibrio emocional y lograr, en consecuencia, la curación física? Ésa es la pregunta clave que estas páginas responden de forma metódica, accesible, sin hermetismos, códigos ni lenguaje cifrado.

El método se sostiene en pasos precisos que van de la acción a la razón y de la razón a la acción: el cómo es, capítulo tras capítulo, protagonista esencial para resolver el problema de la enfermedad en todas las instancias de nuestra vida.

Los procesos de “digestión” emocional son llaves que integran este método cuyos pasos permiten acceder a una expectativa más feliz, más sana en el sentido holístico de la palabra.

Desde todos los puntos de vista, la mejor curación es la que se realiza antes de que aparezcan las enfermedades: ésa es la premisa sustancial que fundamenta el presente volumen y que puede cambiar la vida de los lectores.
Reseña de El Liderazgo de Matsushita

Konosuke Matsushita, uno de los modelos más inspirados de todos los tiempos, se enfrentó a un período de aprendizaje que, a la edad de nueve años, exigía dieciséis horas diarias de dedicación, a todos los problemas que surgen cuando uno comienza a hacer negocios sin tener dinero ni contactos, a la Gran Depresión, al horror de la Segunda Guerra Mundial en Japón y a otras adversidades. Pero, a través de este libro fascinante e instructivo, John P. Kotter demuestra cómo, en vez de dejarse aplastar por el infortunio, Matsushita llegó a ser un empresario y dirigente de hombres de negocios, fundador de la empresa más grande de Japón: la Matsushita Electric Corporation, que factura 65 millones de dólares al año.

El liderazgo de Matsushita no es sólo una biografía. Es un conjunto de lecciones para carreras y corporaciones del siglo XXI, y es también una historia inspiradora y un manual autorizado, poderosamente significativo para las organizaciones y para aquellos que desean vivir una vida plena.
Reseña de Karate Do, Mi Camino

Karate Do, mi camino, fue el último libro de Funakoshi. Escrito un año antes de su muerte, contiene la esencia de su profundo conocimiento del Karate Do, destilada a través de una vida llena de interesantes acontecimientos. Llenan sus páginas enjundiosos relatos y anécdotas de sus ya legendarios maestros, su aprendizaje y experiencias en la práctica del “arte”, como gustaba llamarlo el maestro, así como la historia de los orígenes del mismo, su definición desde la isla de Okinawa hacia Japón y el comienzo de su expansión por el mundo, todo ello narrado con una humildad y buen humor proverbiales. Pero, tal vez, el más interesante aporte de este libro sea el acercamiento al día a día del hombre, para comprender así mejor, a través del espíritu que le animaba, el arte que sistematizó y al que puso nombre. Completan su autobiografía, sus prescripciones para la longevidad, así como sus famosas “seis reglas” para los estudiantes del Karate Do. Este libro es recomendable, no sólo a los practicantes de artes marciales, sino también a todos aquellos sinceramente interesados en el pensamiento y la cultura de Oriente.
Reseña de El Maestro de Go

Hacia 1938, el jugador de Go Shusai Honnimbo-, imbatible meijingodokoro, está próximo a morir. Es el Gran Maestro de la época, luego de él no habrá ningún otro jugador de tan alto grado. Los maestros, elegidos en el seno de familias nobles, deben integrar el torneo anual en donde compiten bajo la tutela del shogun. El tiempo de Shu-sai, el último de los Honnimbo-, estará medido por la partida con el joven maestro Otake, quien simboliza el tránsito ideal de la tradición a un mundo nuevo, diferente y aún indeterminado. Espectador de excepción de la contienda, Yasunari Kawabata asistió al interminable torneo, que duró casi medio año, con una extensa interrupción de tres meses a causa del agravamiento de Shu-sai. Derrotado definitivamente el 4 de diciembre de 1938, éste muere un año después. El Maestro de Go es la biografía ficticia de un hombre que va al encuentro de su destino con extraordinaria dignidad, una obra impar del Premio Nobel de Literatura 1968.
Reseña de ¡Ay, mis ancestros!

Vínculos transgeneracionales, secretos de familia, síndrome de aniversario, transmisión de traumatismos y práctica del genosociograma.

Anne Ancelin Schützenberger presenta en esta obra, a través de su análisis clínico y su práctica profesional de casi una veintena de años, una "terapia transgeneracional psicogenealógica contextual". En términos corrientes, esto significa que somos un eslabón en la cadena de las generaciones, y debemos a veces, curiosamente, "pagar las deudas" del pasado de nuestros ancestros. Se trata de una especie de "lealtad invisible" que nos impulsa a repetir, lo queramos o no, lo sepamos o no, situaciones agradables o acontecimientos dolorosos. Somos menos libres de lo que creemos, pero tenemos la posibilidad de reconquistar nuestra libertad y de salir del destino repetitivo de nuestra historia si comprendemos los lazos complejos que se han tejido en nuestra familia. Este libro apasionante con numerosos ejemplos se inscribe en las últimas investigaciones de la psicoterapia integrativa y pone particularmente en evidencia los lazos transgeneracionales, el síndrome de aniversario, el no-dicho secreto y su transformación en un "impensable devastador".
Reseña de Cuentos y tradiciones japoneses, Vol. IV, El Mundo del Samurai

Doctor en Historia del Arte y especialista en arte y cultura japonesa, Luis Caeiro es también narrador y articulista.
Esta tetralogia, recopilación de los relatos populares del Japón, abarca los distintos mundos naturales y sobrenatrales a los que se refieren los cuentos y las historias japonesas.
En este cuarto tomo Caeiro presenta textos relacionados con las tradiciones caballerescas y guerreras del Japón y con las artes marciales.
Reseña de Shibumi

Nicholai Hel nació en la China de la segunda guerra mundial, hijo de una aristócrata rusa convertida en prostituta de lujo y de un alemán de paso. Hel es un experto en artes marciales, naked-kill, espionaje internacional y otras áreas culturales. También es el asesino mejor pagado del mundo. Un asesino a sueldo que mantiene algunos principios como: no trabajar nunca para los USA y ayudar gratuitamente a organizaciones paramilitares que luchan contra la dictadura de Franco. Con ellos llegan a un acuerdo de colaboración a cambio de que le protejan de la CIA.La educación de Nicholai tiene una gran influencia japonesa y su secreto es su determinación de alcanzar una rara clase de pureza personal, un estado de perfección sin esfuerzo que se llama… shibumi.Vive retirado en una aislada fortaleza, en las montañas del País Vasco, junto con su espléndida concubina euroasiática. Cuando Hel se ve obligado a enfrentarse con su enemigo más siniestro y sórdido…

Autor: Trevanian, cuyo autentico nombre es Rodney William Whitaker, nació en Grandville, en el estado de Nueva York, el 12 de junio de 1931. Sirvió en la Marina durante la guerra de Corea de 1949 a 1953. Cursó un doctorado en Comunicaciones en la Northwestern University de Evanston, en Illinois. Cada vez más critico con la sociedad americana, con el tiempo Trevanian decide vivir entre el país vasco francés y el oeste de Inglaterra. Rodney Witaker murió el 14 de diciembre del 2005 en Inglaterra, a causa de varias enfermedades pulmonares.
Nueva página web de Seiken Karate Dojo

Renovamos totalmente la página web de Seiken Karate Dojo !!!

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