sábado, septiembre 03, 2011

Un viejo guerrero aparece en mi Dojo… y reaviva los recuerdos

En Samurai, éramos 2 grupos de competencia, los formados y los en formación, se entiende? La elite de competencia entrenábamos duro temprano por las mañanas y por las noches, en horario especial, todos los días, y además nos juntábamos con los practicantes de horas normales y allí colaborábamos con la tarea de Sensei de formar a los jóvenes.


En aquella época practicaban 2 hermanos descendientes de Bolivianos, el mayor tenia un buen kumite y era dueño de un veloz kizami suki. Con espíritu aguerrido, de vez en cuando, luego de la práctica me quedaba con El para depurar técnicas o practicar kumite libre. Tibiamente su hermano menor y el menor de la familia, comienza a mostrar una gran capacidad técnica. Sensei advierte sus movimientos y lo prueba en las prácticas con el grupo de elite.

Gerardo y José Fonseca sus nombres.

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Entra en la escena del dojo un muchacho Japonés kendoka, que viniera a conocer y a trabajar en Argentina, en ese su primer año en el país rinde solo una vez y obtiene el 6to Kiu, su velocidad de Oi Zuki impresionaba, tal vez por la practica del Oi Men de kendo, además supo ganarse la amistad de nuestro grupo muy rápidamente, difícil tarea. Excelente amigo, recuerdo que en el Mundial de Japón de 1992, el ya estaba radicado de vuelta en su país y nos visita de improviso en nuestro hostel, con 2 galones de Sapporo que obviamente terminamos esa noche y mareados, a la mañana siguiente lo veo despertarse a la 4 de la madrugada mientras mis compañeros dormían y le pregunto: “¿qué haces?” y me contesta: “tengo que ir a trabajar¡¡”, y allí entendí el doble esfuerzo que hiciera para vernos.

Mitsuru Tagawa su nombre.

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Aparece en el Dojo un cinturón Verde joven, aproximadamente de 18 años, y no recuerdo cuándo habría tomado exámen, creo que era alumno del Instructor Alberto Nastri, alto, de extremidades fuertes y además ágil para su contextura física. En una práctica de kumite conmigo, yo lo apabullaba con técnicas aprovechando mi graduación y experiencia, mientras el trataba de conectarme técnicas varias. Entre técnica y técnica yo le hacia padecer mi Go No Sen, acertándole mis golpes en distintos puntos del cuerpo. Sensei detiene la contienda apareciendo detrás de mi: “Oss¡¡” dijimos ambos, y le da la siguiente instrucción: “¡deja de hacer esas cosas¡¡, solo hacé Giaku suki, apuntale y cada vez que se mueva hacé giaku zuki a fondo, cada vez que se mueva, y elige cuándo es amague o verdadero¡¡”.- “Oss¡¡” como respuesta; Ok pensé, ahora me dirá algo a mi, esperé mi instrucción, ¿¡¡? silencio, nada, ¿y yo? me pregunté, silencio, y reanudó la contienda: “Hajimé¡¡”. Sintiéndome defraudado por no recibir comentarios, el kumite cambió, sus brazos largos me empezaron a dar dificultades, cada incursión en su maai me encontraba con su técnica y mi Go No Sen dejó de funcionar, y en un error mío llegó su wazari, y mi orgullo destruido por un cinturón verde.

Juan Majorel su nombre.

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Es el hermano menor de un amigo y sempai entrañable, casi junto a mi seríamos los únicos en actividad dentro del Karate de aquel equipo de elite que comenté al principio de esta narración, que practicábamos de mañana y de tarde todos los días en Samurai.

Este, su hermano menor, era muy rápido con la técnica combinada de kizami y giaku suki, y además entrenaba con dos compañeros muy fuerte y fieles al dogma del Karate. Andrés y Mariano, y fueron ellos los que integraron a Juan. Ahora que recuerdo al ambiente de Samurai, era explosivo en acortar la distancia y muy educado en la rigidez del Karate, eso fue el lazo que nos unió, hoy alumno directo en mi Dojo.

Fernando Gilbert su nombre.

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Me es difícil hablar de esta persona ya que hoy no esta con nosotros, era un practicante infaltable, respetuoso de las normas del karate dentro y fuera del Dojo, pero para ser objetivo, en el kumite daba temor, su falta de control por su vehemencia espiritual, y no por mala intención. Una vez fuimos a un casamiento Junto Sensei, y recuerdo que el y yo viajábamos en el asiento trasero en el auto del maestro, y molestándolo continuamente durante el viaje por su pañuelo del bolsillo que no hacia juego con su corbata, y por sus anteojos hasta que no aguantó mas, y me dijo: “Bueno no inche más¡¡¡ Kohai impertinente¡¡”, jajá, hoy guardo un certificado de su curso de lesiones óseas que nos dictara en Samurai, ya siendo kinesiólogo, esta memoria por su valiente lucha por la vida, y mi orgullo de haber vivido momentos junto a esta formidable persona, mi recuerdo en esta narración.

Emilio Vittori su nombre.

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La reseña de estas personas se debe a que se realizaba el primer campeonato nacional de Kiu en Casilda, Pcia. de Santa Fe.

Sensei me nombra capitán del equipo representante de Samurai con los arriba mencionados.

En ese momento le dije: “¡yo Sensei?”, asustado y sorprendido. “Si¡¡” contestó El ... un “no¡¡” bajito y temeroso salió como resorte de mis labios en respuesta.

“¡¡¡QUÉ !!?? bramó. “¡¡OSS!” respondí y asumí la responsabilidad de sostener la imbatibilidad del Dojo Samurai.

De inmediato convoqué a las personas arriba mencionadas, y convenimos en no faltar a las prácticas del equipo bajo ninguna excusa, de esta manera practicábamos en hora convencional y nos quedábamos una hora mas, Sensei dirigía los Kumites y yo aprendía de sus indicaciones, ver lo mejor y lo peor de ellos.

Tratábamos siempre de no dar un paso atrás, y asegurar el maai.

En la última práctica nos reunimos y les di las últimas directivas inventando un código de señales para no hablar durante las peleas, ellos debían mirarme después de cada iame o en lo posible durante la contienda, por arriba del hombro de su adversario si la posición visual era favorable hacia mi, si yo le mostraba el pulgar arriba quería decir que debía resolverlo con la velocidad de una solo técnica y a fondo, si le mostraba 2 dedos en V, que debía combinar con velocidad dos técnicas, ejemplo, barrido y técnica o gueri waza y waza te, estas señas se confundía para los neófitos como que yo daba ánimo para arriba o la “V” se interpretaría como “Victoria¡¡”, además agregué que cuando gritara “¡taca taca¡” significaba la combinación seguida del Kizami Giakusuki, pero la recomendación más importante fue que debían estar bien sentado en la línea del shogai, y solo yo sería la persona que podía estar de pie y dar las indicaciones, no discutir fallos, y solo pensar en la estrategia de lucha que debían sostener cada uno, que esa imagen de nuestro comportamiento nos diferenciaría del resto de los equipos con el prestigio debido.


Fue así que partimos hacia el Torneo y nos dispusimos para el Viaje. A Fernando y a Mi por ser los mayores decidimos el viaje junto a la familia Cantalupi muy querida por mi, con la curiosidad de que toda la familia practicaba Karate por ese entonces, y además por la ventaja que nos daba los horarios por razones de trabajo, así partimos un viernes por la tarde luego de terminado el horario laboral.

Continuará…

Técnicas de Kizami Tsuki y Uraken. Maehamasaki Sensei e Instructor Rafael Peña
Explicación de algunos conceptos clave sobre el kata Basai Dai, a cargo de Maehamasaki Sensei, durante una práctica en Seiken Karate Dojo.
Reseña de "La curación interior"

¿Cómo hacer para evitar o anticipar las enfermedades?
¿Cómo curamos una enfermedad en curso?
¿Cómo aliviamos una enfermedad “incurable”?
¿Cómo ayudamos a todas las terapéuticas que nos aplican?

Pacientes y médicos hacen lo que pueden frente a síntomas, a menudo desconcertantes. Con frecuencia, se sienten inermes ante la enfermedad, pues desconocen el proceso que les permitiría activar los mecanismos de curación natural. ¿Cómo activar los cambios internos necesarios para lograr el equilibrio emocional y lograr, en consecuencia, la curación física? Ésa es la pregunta clave que estas páginas responden de forma metódica, accesible, sin hermetismos, códigos ni lenguaje cifrado.

El método se sostiene en pasos precisos que van de la acción a la razón y de la razón a la acción: el cómo es, capítulo tras capítulo, protagonista esencial para resolver el problema de la enfermedad en todas las instancias de nuestra vida.

Los procesos de “digestión” emocional son llaves que integran este método cuyos pasos permiten acceder a una expectativa más feliz, más sana en el sentido holístico de la palabra.

Desde todos los puntos de vista, la mejor curación es la que se realiza antes de que aparezcan las enfermedades: ésa es la premisa sustancial que fundamenta el presente volumen y que puede cambiar la vida de los lectores.
Reseña de El Liderazgo de Matsushita

Konosuke Matsushita, uno de los modelos más inspirados de todos los tiempos, se enfrentó a un período de aprendizaje que, a la edad de nueve años, exigía dieciséis horas diarias de dedicación, a todos los problemas que surgen cuando uno comienza a hacer negocios sin tener dinero ni contactos, a la Gran Depresión, al horror de la Segunda Guerra Mundial en Japón y a otras adversidades. Pero, a través de este libro fascinante e instructivo, John P. Kotter demuestra cómo, en vez de dejarse aplastar por el infortunio, Matsushita llegó a ser un empresario y dirigente de hombres de negocios, fundador de la empresa más grande de Japón: la Matsushita Electric Corporation, que factura 65 millones de dólares al año.

El liderazgo de Matsushita no es sólo una biografía. Es un conjunto de lecciones para carreras y corporaciones del siglo XXI, y es también una historia inspiradora y un manual autorizado, poderosamente significativo para las organizaciones y para aquellos que desean vivir una vida plena.
Reseña de Karate Do, Mi Camino

Karate Do, mi camino, fue el último libro de Funakoshi. Escrito un año antes de su muerte, contiene la esencia de su profundo conocimiento del Karate Do, destilada a través de una vida llena de interesantes acontecimientos. Llenan sus páginas enjundiosos relatos y anécdotas de sus ya legendarios maestros, su aprendizaje y experiencias en la práctica del “arte”, como gustaba llamarlo el maestro, así como la historia de los orígenes del mismo, su definición desde la isla de Okinawa hacia Japón y el comienzo de su expansión por el mundo, todo ello narrado con una humildad y buen humor proverbiales. Pero, tal vez, el más interesante aporte de este libro sea el acercamiento al día a día del hombre, para comprender así mejor, a través del espíritu que le animaba, el arte que sistematizó y al que puso nombre. Completan su autobiografía, sus prescripciones para la longevidad, así como sus famosas “seis reglas” para los estudiantes del Karate Do. Este libro es recomendable, no sólo a los practicantes de artes marciales, sino también a todos aquellos sinceramente interesados en el pensamiento y la cultura de Oriente.
Reseña de El Maestro de Go

Hacia 1938, el jugador de Go Shusai Honnimbo-, imbatible meijingodokoro, está próximo a morir. Es el Gran Maestro de la época, luego de él no habrá ningún otro jugador de tan alto grado. Los maestros, elegidos en el seno de familias nobles, deben integrar el torneo anual en donde compiten bajo la tutela del shogun. El tiempo de Shu-sai, el último de los Honnimbo-, estará medido por la partida con el joven maestro Otake, quien simboliza el tránsito ideal de la tradición a un mundo nuevo, diferente y aún indeterminado. Espectador de excepción de la contienda, Yasunari Kawabata asistió al interminable torneo, que duró casi medio año, con una extensa interrupción de tres meses a causa del agravamiento de Shu-sai. Derrotado definitivamente el 4 de diciembre de 1938, éste muere un año después. El Maestro de Go es la biografía ficticia de un hombre que va al encuentro de su destino con extraordinaria dignidad, una obra impar del Premio Nobel de Literatura 1968.
Reseña de ¡Ay, mis ancestros!

Vínculos transgeneracionales, secretos de familia, síndrome de aniversario, transmisión de traumatismos y práctica del genosociograma.

Anne Ancelin Schützenberger presenta en esta obra, a través de su análisis clínico y su práctica profesional de casi una veintena de años, una "terapia transgeneracional psicogenealógica contextual". En términos corrientes, esto significa que somos un eslabón en la cadena de las generaciones, y debemos a veces, curiosamente, "pagar las deudas" del pasado de nuestros ancestros. Se trata de una especie de "lealtad invisible" que nos impulsa a repetir, lo queramos o no, lo sepamos o no, situaciones agradables o acontecimientos dolorosos. Somos menos libres de lo que creemos, pero tenemos la posibilidad de reconquistar nuestra libertad y de salir del destino repetitivo de nuestra historia si comprendemos los lazos complejos que se han tejido en nuestra familia. Este libro apasionante con numerosos ejemplos se inscribe en las últimas investigaciones de la psicoterapia integrativa y pone particularmente en evidencia los lazos transgeneracionales, el síndrome de aniversario, el no-dicho secreto y su transformación en un "impensable devastador".
Reseña de Cuentos y tradiciones japoneses, Vol. IV, El Mundo del Samurai

Doctor en Historia del Arte y especialista en arte y cultura japonesa, Luis Caeiro es también narrador y articulista.
Esta tetralogia, recopilación de los relatos populares del Japón, abarca los distintos mundos naturales y sobrenatrales a los que se refieren los cuentos y las historias japonesas.
En este cuarto tomo Caeiro presenta textos relacionados con las tradiciones caballerescas y guerreras del Japón y con las artes marciales.
Reseña de Shibumi

Nicholai Hel nació en la China de la segunda guerra mundial, hijo de una aristócrata rusa convertida en prostituta de lujo y de un alemán de paso. Hel es un experto en artes marciales, naked-kill, espionaje internacional y otras áreas culturales. También es el asesino mejor pagado del mundo. Un asesino a sueldo que mantiene algunos principios como: no trabajar nunca para los USA y ayudar gratuitamente a organizaciones paramilitares que luchan contra la dictadura de Franco. Con ellos llegan a un acuerdo de colaboración a cambio de que le protejan de la CIA.La educación de Nicholai tiene una gran influencia japonesa y su secreto es su determinación de alcanzar una rara clase de pureza personal, un estado de perfección sin esfuerzo que se llama… shibumi.Vive retirado en una aislada fortaleza, en las montañas del País Vasco, junto con su espléndida concubina euroasiática. Cuando Hel se ve obligado a enfrentarse con su enemigo más siniestro y sórdido…

Autor: Trevanian, cuyo autentico nombre es Rodney William Whitaker, nació en Grandville, en el estado de Nueva York, el 12 de junio de 1931. Sirvió en la Marina durante la guerra de Corea de 1949 a 1953. Cursó un doctorado en Comunicaciones en la Northwestern University de Evanston, en Illinois. Cada vez más critico con la sociedad americana, con el tiempo Trevanian decide vivir entre el país vasco francés y el oeste de Inglaterra. Rodney Witaker murió el 14 de diciembre del 2005 en Inglaterra, a causa de varias enfermedades pulmonares.