lunes, julio 16, 2012

UNIR CONSTELACIONES - Capítulo I

Modificando el Yo Inquieto

Las personas al conocerse en los encuentros, presentaciones o decisiones de pertenecer a un grupo de determinada actividad, creen generalmente que es ocasional. Cuando se determina la elección de un  Dojo, e inscribirse, se detiene solo en las acciones de presentación, y se cree en la casualidad por la elección del lugar.-
En contraposición hay personas que no creen en la casualidad, pero carecen de estímulo de investigación de los porque, solo piensan el si habría hecho aquello…o supongo que….-
MI razonamiento, implica que todos los hechos y los haceres, están enlazados en constelaciones espirituales que tienen un encuentro, que se unen por motivos a descubrir.-

Sabemos y leemos de  métodos y escritos, sobre este tema, pero cuando una persona enseña y propone crecimientos espirituales, en prácticas, se debe obtener la sabiduría porque se revelan caminos a  analizar  en nuevos despertares, creer o no, es una elección a tener en cuenta, en consideración, según los casos.-
El que no cree exige largo plazo de tránsito, y el que cree deberá estar atento a diario.-
La vida considera infinitos encuentros en distintas acciones, las historias enseñan los grandes males y las grandes bondades, repetirlas es solo una elección en el camino.-

El Comienzo

Salía de haber rendido la materia geografía en Diciembre de 1972, ya me  había llevado Química y Matemáticas para Marzo, y esta era la tercer materia, lo cual todavía no definía pasar de año escolar, y sentenciaba unas vacaciones muy intranquilas, mi falta de control dejó que durante el año no aprovechara las ventajas extra curriculares sobre una materia fácil, pero la edad del pavo me venció, yo era amigo del hijo de la profesora y su marido era el contador del negocio de mi tío.- Luego de una gran decepción en no eximirme en dicho examen, no quedaba otra cosa que volverme a Buenos Aires, mis vacaciones eran al revés, cuando todos venían a Concordia yo volvía a la casa de mis padres, y esta vez derrotado por una fácil materia…..-

Así cabizbajo y meditabundo me fui caminando al puerto de la ciudad, pueblo de mierda me dije, para poder convencerme de que ya eran mis últimos días y no sufrir la despedida, y mi mente recordando una y otra vez, cada momento del examen, la voz de ella, La Tulia ¡¿y Maehamasaki donde desemboca el Rin?.- silencio……y dale con el Rin… yo quería hablar del Eufrates y el Tigris y me sale con el Rin…sabia las demás bolillas pero justo me tuvo que tocar ésa...que someramente la había leído… pero su venganza estaba escrita, le rogué a esa mesa de tres, para que me preguntara otra cosa, pero de pronto recordé sus ruegos para que dejara de liderar el bochinche en sus horas de clase, golpeando la tapa del pupitre con bisagra, cuando ella se daba vuelta para escribir en el pizarrón y los demás que se unían a mi iniciativa para detenernos cuando ella volvía hacia nosotros, parando todos al mismo tiempo, poniendo cara de nada.- jaja, ok , ya se me fue la sonrisa.-

Llegué al borde del espigón y el río estaba allí, manso y tranquilo, cristalino como ya no es, seguí su silueta y llegué hasta el balneario viejo, casi frente a la cancha de Estudiantes, y recordé otros veranos, donde con mis primos paseábamos en las noches  luego de la cena con los tíos y abuelos antes de dormir, pero nada sumaba a mis circunstancias del momento, los veía sentenciando ni regreso, y las cargadas de mi primo Raúl para luego consolarme y darme su apoyo, seguramente mi único aliado “_.¡no te calientes, la das en marzo¡ y chau.¡¡ El estaba cruzando el 5° año Nacional en aquel momento.- Tomé los apuntes y la carpeta Rivadavia de un vértice y la tiré al Río de Pájaros según Falú, a ver si lograba por lo menos hacer sapitos, antes de que se hundiera, iluso de mi, retumbaba en mi mente. -¡dónde desemboca el Rin?...me imaginé haciendo la plancha en “el Uruguay, que no es un río sino un cielo azul que viaja”…. y llegar al Río de la plata y así ahorrarme el pasaje.- ¡¡Pero algo ocurrió en aquel momento que mi ojos pescaron justo; dos personas pasan corriendo a mi lado en ejercicio matinal logrando ver que sus pantalones eran blancos y anchos como los de judo y karate, de pronto se detienen, uno de ellos vuelve sobre sus pasos, y me pregunta.- “Vos sos del Tokio”? (nombre de la tintorería única en el pueblo), .-Si ¡¡ contesté.- ¿practicas judo o karate? –“¡Algo de Judo” conteste, -“OK¡ nos veremos” dijo, y me quedé con algunos interrogantes, eran personas de unos 25 años..- “¡Nos vemos¡” respondí como al pasar, y otra vez retomé mi presente y otra vez vi mi derrota intelectual.- La llegada a casa fue de terror, me recibe Raúl, ¡¿y como te fue?-. Me partieron¡¡respondí.- No¡¡que boludo geografía¡¡ jaja, la cargada de mi primo, te partió la Tulia,¡¡¡ Ella había sido y era profesora del Nacional , su colegio, en aquel momento, jaja, bueno la das en marzo¡¡  Los tíos no fueron tan benignos, como sabia que ya empezaba mis vacaciones, me dijeron saca pasaje para la semana que viene y te vuelves¡¡…hasta marzo.-

Ese mismo fin de semana después del medio día del sábado, tocan timbre y preguntan por mi, para mi sorpresa era la misma persona que corría en el balneario, mas sorpresa aun fue ver que El y mi tía Teresa, charlaran efusivamente, luego me dijo que eran compañeros de trabajo en la única concesionaria IKA Renault de aquella ciudad, que casualidad¡¡, El le pidió permiso si me podía llevar a practicar a su casa y ella me preguntó si quería ir, y le dije que sí. OK dijo El.- ponte una ropa deportiva y vamos. ¡a donde? pregunté,  .-a practicar karate, respondió. ¡bueno espere que me cambio, le dije, ya dentro de la casa y lejos de la puerta le pregunté a mi tía ¿quién es? Tito Sanabria, me respondió, trabaja conmigo en Carubia (nombre de la casa concesionaria). Luego del permiso acordado bajo promesa de que me traería de nuevo una vez terminada dicha practica.- Fue entonces que partimos en unas motos Siambretas de aquellas época, Diciembre de 1972.-

Llegamos a la casa, me presenta a su madre y hermana, y vamos al fondo, era un jardín y veo a dos personas que estaban tirando golpes, me presenta.- hola¡ digo, soy Daniel.- hola Vito Ruiz Díaz, hola Pesolani, -encantado¡.- respondo,  ¿así que haces judo o algo?, de chico, respondí dándome importancia, la verdad sabia muy poco y nada, solo copiaba tomas de las clases que pude ver en la escuela primaria, y de compañeros que si practicaban, pero era muy diestro en actividades físicas y todo me salía relativamente fácil, ¡¡como practican? pregunto, Tito me responde, -miramos este libro y tiramos 100 golpes cada uno, aquí explica bien la técnica.-  y pensé ¿¡qué!?, me sorprendí por la contestación, yo pensé que había un maestro en Concordia, me callé, .- ah¡¡si? dije, “Que bien”, respondí, y ya me quería ir de allí, me dije a mi mismo “estos tres están del mate”, me acerco mas al lugar y veo como si fuera una tabla de planchar clavada de punta acolchada o cubierta con hilo sisal en el jardín, ¡esto que es? Pregunto. -el makiwara, me dice, aquí golpeamos para acostumbrar la posición del puño, y me empieza a mostrar golpeando a manos desnudas, increíblemente la madera estaba bien fijada al piso, allí no mas ya estaba ansioso para irme a la mierda y empecé a pensar en  inventar una excusa, y volví a preguntar, ¡pero quien de ustedes es el profesor?- nadie¡¡ me responde Tito: yo practico de vez en cuando con un Profesor Uruguayo que hace Sudegito Do. -¡¡Qué??? allí nomás ya sabia que estaba a la deriva y karate no iba a practicar, pero de pronto, mientras me mostraba los movimientos que practicaban, vi como uno de ellos pone una tabla gruesa, apoyada entre la pared y el suelo en ángulo de 45 grados, y de un solo golpe de puño la rompe¡¡ wauhh¡¡ gran sorpresa, que bueno, al rato vino el más alto de ellos y repitió lo mismo con otra, y no salí de mi asombro, era la primera vez que veía algo así en vivo y en directo, solo recordé que en un programa de televisión con Pipo Mancera había visto algo igual, fui directamente a ver y a comprobar el espesor de la tabla y si no estaba preparada, quedé asombrado. -La sonrisa se me fue inmediatamente de la boca para dejarla abierta por la acción, parecía que ellos competían a quien rompía la más gruesa.-

Allí entendí que dentro de ellos había algo más, no era solo el hecho de copiar movimientos, sino el objetivo de una lucha exitosa en educar sus cuerpos hacia lo sobrenatural, y yo quise poder hacer también aquello, el Sudegito Do hasta ese momento les sirvió, pero Tito ya sabia que dejaría de practicar ese sistema y que su camino de allí en más seria el Karate.-
Comencé una relación de amistad con ellos pero no era muy adicto a sus prácticas puesto que alternaba los tiempos entre mis amigos de colegio y ellos, y la posibilidad de conversar con personas mayores hicieron que me adelantara en algunas cosas a la forma de pensar de aquellos días.

Obviamente que di la materia en marzo y la pasé, me focalicé en esa, ya que era la más fácil de las tres y así pasé al 3er año. -Al volver a Concordia, en 1973, ya practicaba más intensamente, sobre todo me agradaba pronunciar las palabras japonesas de las técnicas lejos del Japón y mis ancestros, empecé a palpar y entender mi verdadera identidad de sangre y ello me acercó más a comprender mi cultura. -¡¡Gran paradoja no? - Pronto empezaron a llegar las películas chinas y la Gran Operación Dragón, lógico que nuestros movimientos no eran errados, pero vimos por primera vez técnicas veloces y coreografiadas, todos queríamos ser como El y yo mas que nadie, y ya con algunos conocimientos de karate, se fueron yendo mis inseguridades, y el complejo de ser el oriental del pueblo, aguantando las cargadas con otra perspectiva, ya que mi yo interior sabia que si peleaba ganaría pues por aquellas épocas en Concordia éramos los únicos que practicábamos Karate.

Aparece en nuestro camino un Cinturón Marrón de la escuela Matsubayashi de Córdoba, alumno nos dijo de Sensei Jintatsu  Higa, y practicamos entusiasmados con El,  ya que era un graduado de alta categoría, por un buen tiempo, y pudimos perfeccionar más nuestros conocimientos y estábamos contentos por tener una línea de karate pura de Okinawa, pero pronto tuvo que dejar por trabajos y nos abandona en medio de una tristeza, más adelante cursando el 3er año de la Escuela supe que era el marido de una profesora nuestra.-

Nos tuvimos que rehacer espiritualmente y lo más parecido a ese estilo de karate se encontraba en la ciudad de Paraná, del otro lado de la provincia, por lo menos ahora sabíamos que buscar, recuerdo que en un raid de desesperación viajamos Sanabria,  Pesolani y Yo, pudimos practicar una tarde con el Maestro Castañeda del Shorin Ryu Shidokan, este era un cinturón negro de verdad, la anécdota que recuerdo es que al entrar al dojo, piso de mosaico, y por la transpiración, sus alumnos y nosotros resbalábamos, entonces trajo dos baldes de agua y los tiro sobre el piso y nos dijo “¡¡¡ahora si pueden resbalar¡¡¡, pero que no se les ocurra¡¡¡” al rato sale de los vestuarios con listones de madera de los mangos de escobillones y escobas y se los parte en los brazos y espaldas de sus alumnos ¡¡¡ wahh¡¡¡ quedamos muy impresionados, muy amablemente luego de la intensa práctica, nos invitan a beber unas cervezas en la orilla del Paraná, y le pregunto a uno de los alumnos, ¿lo de hoy fue una exhibición?.-¡¡NOO lo hace seguido cuando ve que flaqueamos.- mirá vos¡¡¡ respondí, y no dejamos de hablar de eso en el viaje de vuelta a nuestra sectaria Concordia.

Pedro Humeres, por aquel entonces integrado a la familia de Sanabria, había hecho contacto en Buenos Aires con el Karate, puesto que su hermano vivía allí, y entre todos convenimos en que lo seguiríamos a El si asumía transmitirnos lo que aprendía allí, recuerdo que no quería asumir ese rol, contaba que las clases eran muy repetitivas y que se las daba un segundo Instructor y que no hablaba una palabra en castellano, que no le entendía nada y solo le pegaba con el Shinai de kendo, y que su Maestro viajaba mucho por la Argentina y Uruguay los fines de semana.-

Puesto que Pedro recién empezaba y solo podía ir de vez en cuando a Bs.As., insistimos que era mejor que nada, además le dijimos que era mas agradable practicar varios que el solo, creo que eso fue lo que más le agradó.- Y así fuimos buscando lugares donde practicar, un día, me llevan al Club Regatas donde noté el cambio de posiciones entre lo que practicaba Humeres y nuestro anterior instructor de Córdoba (perdón no recuerdo su nombre han pasado 40 años), y por primera vez conozco aquel club, era un club caro, después de la práctica en el salón, me muestran las vitrinas de trofeos, y la gran sorpresa¡¡¡ que cambió definitivamente todos los conceptos que tenia de ellos: Sanabria, Ruiz Díaz, Pesolani y Humeres, habían sido Campeones Nacionales de Remo de cuatro tripulantes, años atrás, representando ese club, quedé con la boca  más que abierta nuevamente, y la seguridad de estar al lado de verdaderos campeones, me convenció que el camino que buscábamos no eran improvisados en cuanto a objetivos.-

La película Operación Dragón fue un hito en nuestras vidas, pues sus escenas eran más reales por las técnicas ejecutadas, pero la serie Kung Fu fue la que cambió la historia, la filosofía explicada allí, demostraba que no era solo una forma de pelea, y explicaba en metáforas la filosofía de oriente y se nos acercaba más gente que querían practicar con nosotros, y fue allí donde Pedro comienza a viajar más seguido para obtener más conocimiento.-

Pero la peor de las noticias estaba por llegar… Pedro nos avisa que muere por un accidente automovilístico el profesor donde el practicaba con su hermano: el Maestro Itaya, y que suspendía los viajes porque no se sabia que pasaría de allí en mas en aquel Dojo Samurai.-




Continuará…
Técnicas de Kizami Tsuki y Uraken. Maehamasaki Sensei e Instructor Rafael Peña
Explicación de algunos conceptos clave sobre el kata Basai Dai, a cargo de Maehamasaki Sensei, durante una práctica en Seiken Karate Dojo.
Reseña de "La curación interior"

¿Cómo hacer para evitar o anticipar las enfermedades?
¿Cómo curamos una enfermedad en curso?
¿Cómo aliviamos una enfermedad “incurable”?
¿Cómo ayudamos a todas las terapéuticas que nos aplican?

Pacientes y médicos hacen lo que pueden frente a síntomas, a menudo desconcertantes. Con frecuencia, se sienten inermes ante la enfermedad, pues desconocen el proceso que les permitiría activar los mecanismos de curación natural. ¿Cómo activar los cambios internos necesarios para lograr el equilibrio emocional y lograr, en consecuencia, la curación física? Ésa es la pregunta clave que estas páginas responden de forma metódica, accesible, sin hermetismos, códigos ni lenguaje cifrado.

El método se sostiene en pasos precisos que van de la acción a la razón y de la razón a la acción: el cómo es, capítulo tras capítulo, protagonista esencial para resolver el problema de la enfermedad en todas las instancias de nuestra vida.

Los procesos de “digestión” emocional son llaves que integran este método cuyos pasos permiten acceder a una expectativa más feliz, más sana en el sentido holístico de la palabra.

Desde todos los puntos de vista, la mejor curación es la que se realiza antes de que aparezcan las enfermedades: ésa es la premisa sustancial que fundamenta el presente volumen y que puede cambiar la vida de los lectores.
Reseña de El Liderazgo de Matsushita

Konosuke Matsushita, uno de los modelos más inspirados de todos los tiempos, se enfrentó a un período de aprendizaje que, a la edad de nueve años, exigía dieciséis horas diarias de dedicación, a todos los problemas que surgen cuando uno comienza a hacer negocios sin tener dinero ni contactos, a la Gran Depresión, al horror de la Segunda Guerra Mundial en Japón y a otras adversidades. Pero, a través de este libro fascinante e instructivo, John P. Kotter demuestra cómo, en vez de dejarse aplastar por el infortunio, Matsushita llegó a ser un empresario y dirigente de hombres de negocios, fundador de la empresa más grande de Japón: la Matsushita Electric Corporation, que factura 65 millones de dólares al año.

El liderazgo de Matsushita no es sólo una biografía. Es un conjunto de lecciones para carreras y corporaciones del siglo XXI, y es también una historia inspiradora y un manual autorizado, poderosamente significativo para las organizaciones y para aquellos que desean vivir una vida plena.
Reseña de Karate Do, Mi Camino

Karate Do, mi camino, fue el último libro de Funakoshi. Escrito un año antes de su muerte, contiene la esencia de su profundo conocimiento del Karate Do, destilada a través de una vida llena de interesantes acontecimientos. Llenan sus páginas enjundiosos relatos y anécdotas de sus ya legendarios maestros, su aprendizaje y experiencias en la práctica del “arte”, como gustaba llamarlo el maestro, así como la historia de los orígenes del mismo, su definición desde la isla de Okinawa hacia Japón y el comienzo de su expansión por el mundo, todo ello narrado con una humildad y buen humor proverbiales. Pero, tal vez, el más interesante aporte de este libro sea el acercamiento al día a día del hombre, para comprender así mejor, a través del espíritu que le animaba, el arte que sistematizó y al que puso nombre. Completan su autobiografía, sus prescripciones para la longevidad, así como sus famosas “seis reglas” para los estudiantes del Karate Do. Este libro es recomendable, no sólo a los practicantes de artes marciales, sino también a todos aquellos sinceramente interesados en el pensamiento y la cultura de Oriente.
Reseña de El Maestro de Go

Hacia 1938, el jugador de Go Shusai Honnimbo-, imbatible meijingodokoro, está próximo a morir. Es el Gran Maestro de la época, luego de él no habrá ningún otro jugador de tan alto grado. Los maestros, elegidos en el seno de familias nobles, deben integrar el torneo anual en donde compiten bajo la tutela del shogun. El tiempo de Shu-sai, el último de los Honnimbo-, estará medido por la partida con el joven maestro Otake, quien simboliza el tránsito ideal de la tradición a un mundo nuevo, diferente y aún indeterminado. Espectador de excepción de la contienda, Yasunari Kawabata asistió al interminable torneo, que duró casi medio año, con una extensa interrupción de tres meses a causa del agravamiento de Shu-sai. Derrotado definitivamente el 4 de diciembre de 1938, éste muere un año después. El Maestro de Go es la biografía ficticia de un hombre que va al encuentro de su destino con extraordinaria dignidad, una obra impar del Premio Nobel de Literatura 1968.
Reseña de ¡Ay, mis ancestros!

Vínculos transgeneracionales, secretos de familia, síndrome de aniversario, transmisión de traumatismos y práctica del genosociograma.

Anne Ancelin Schützenberger presenta en esta obra, a través de su análisis clínico y su práctica profesional de casi una veintena de años, una "terapia transgeneracional psicogenealógica contextual". En términos corrientes, esto significa que somos un eslabón en la cadena de las generaciones, y debemos a veces, curiosamente, "pagar las deudas" del pasado de nuestros ancestros. Se trata de una especie de "lealtad invisible" que nos impulsa a repetir, lo queramos o no, lo sepamos o no, situaciones agradables o acontecimientos dolorosos. Somos menos libres de lo que creemos, pero tenemos la posibilidad de reconquistar nuestra libertad y de salir del destino repetitivo de nuestra historia si comprendemos los lazos complejos que se han tejido en nuestra familia. Este libro apasionante con numerosos ejemplos se inscribe en las últimas investigaciones de la psicoterapia integrativa y pone particularmente en evidencia los lazos transgeneracionales, el síndrome de aniversario, el no-dicho secreto y su transformación en un "impensable devastador".
Reseña de Cuentos y tradiciones japoneses, Vol. IV, El Mundo del Samurai

Doctor en Historia del Arte y especialista en arte y cultura japonesa, Luis Caeiro es también narrador y articulista.
Esta tetralogia, recopilación de los relatos populares del Japón, abarca los distintos mundos naturales y sobrenatrales a los que se refieren los cuentos y las historias japonesas.
En este cuarto tomo Caeiro presenta textos relacionados con las tradiciones caballerescas y guerreras del Japón y con las artes marciales.
Reseña de Shibumi

Nicholai Hel nació en la China de la segunda guerra mundial, hijo de una aristócrata rusa convertida en prostituta de lujo y de un alemán de paso. Hel es un experto en artes marciales, naked-kill, espionaje internacional y otras áreas culturales. También es el asesino mejor pagado del mundo. Un asesino a sueldo que mantiene algunos principios como: no trabajar nunca para los USA y ayudar gratuitamente a organizaciones paramilitares que luchan contra la dictadura de Franco. Con ellos llegan a un acuerdo de colaboración a cambio de que le protejan de la CIA.La educación de Nicholai tiene una gran influencia japonesa y su secreto es su determinación de alcanzar una rara clase de pureza personal, un estado de perfección sin esfuerzo que se llama… shibumi.Vive retirado en una aislada fortaleza, en las montañas del País Vasco, junto con su espléndida concubina euroasiática. Cuando Hel se ve obligado a enfrentarse con su enemigo más siniestro y sórdido…

Autor: Trevanian, cuyo autentico nombre es Rodney William Whitaker, nació en Grandville, en el estado de Nueva York, el 12 de junio de 1931. Sirvió en la Marina durante la guerra de Corea de 1949 a 1953. Cursó un doctorado en Comunicaciones en la Northwestern University de Evanston, en Illinois. Cada vez más critico con la sociedad americana, con el tiempo Trevanian decide vivir entre el país vasco francés y el oeste de Inglaterra. Rodney Witaker murió el 14 de diciembre del 2005 en Inglaterra, a causa de varias enfermedades pulmonares.